El problema que nunca desapareció, solo se hizo más grande
Desde el primer día, Simms & Associates nació para resolver un reto muy concreto: conectar el conocimiento local con la ejecución global. Lo que funciona en Norteamérica no siempre se traduce fácilmente en Europa, y viceversa. Diez años después, ese reto no ha desaparecido; ha evolucionado.
“Es el mismo problema”, explica Amanda, “pero a una escala mucho mayor. Las empresas son más globales que nunca y necesitan socios que realmente lo entiendan.”
Los inicios más humildes
La realidad de los primeros años puede sorprender a parte del equipo actual. Un dormitorio convertido en oficina. Escritorios colocados donde había espacio. Sin financiación externa. Cada euro reinvertido en el negocio. Y durante mucho tiempo, Amanda no se asignó ningún salario.
Fue una etapa marcada por el riesgo, la resiliencia y una profunda confianza en la visión a largo plazo, incluso cuando el resultado no estaba garantizado.
Soltar para poder crecer
A medida que la empresa crecía, el papel de Amanda también tuvo que cambiar. Lo que empezó como un liderazgo totalmente operativo —consultoría, gestión de programas, trabajo directo con clientes— fue dando paso, poco a poco, a la confianza, la delegación y el empoderamiento.
“No podía seguir haciendo crecer la empresa si seguía involucrada en todo el día a día”, explica Amanda.
“Soltar no significaba bajar el nivel de exigencia, sino dar espacio a otros para liderar.”
Valores que no cambian
Aunque la organización evolucionó, ciertos valores siempre fueron irrenunciables: confianza, transparencia y excelencia. Con el tiempo, la colaboración, la diversidad y la innovación reforzaron esa base, no sustituyéndola, sino construyendo sobre ella.
Para Amanda, el liderazgo no consiste en tener todas las respuestas.
“Se trata de crear claridad en la incertidumbre”, afirma.
“El momento en el que crees que lo sabes todo es el momento en el que dejas de aprender.”
Pensar en grande sin perder la esencia
Una de las ideas iniciales que cambió con el tiempo fue la creencia de que Simms & Associates siempre sería una empresa pequeña. El crecimiento ha demostrado que la escala y la cultura no tienen por qué ser opuestas.
“No necesitamos jugar en pequeño para proteger nuestra cultura”, comenta Amanda.
Lo que más ilusiona hoy a Amanda no es un hito concreto, sino la fortaleza del equipo, la confianza de clientes y partners, y la capacidad de la empresa para adaptarse e innovar. Reconocimientos como el premio UKG White Glove Partner of the Year confirmaron algo que el equipo ya sentía internamente: que el trabajo, y la forma de hacerlo, realmente marca la diferencia.
Mirando al futuro
Diez años después, Amanda espera que haya algo que nunca cambie: la cultura y los valores que definen a Simms & Associates. En última instancia, quiere que la empresa sea conocida no solo por ofrecer un gran trabajo, sino por hacerlo con integridad, colaboración y cuidado.
Si Simms & Associates fuera una persona de 26 años, Amanda imagina a alguien seguro de sí mismo, ambicioso, con ganas de seguir aprendiendo y guiado por un claro sentido de propósito. Tras diez años, es una descripción muy acertada de una empresa con experiencia y preparada para lo que venga.
Próximamente (Episodio 2 de 52): Jorge Renovell
La próxima semana continuamos nuestra Serie del 10º cumpleaños con Jorge Renovell, uno de los primeros impulsores de Simms & Associates, que compartirá su visión sobre los inicios, el crecimiento y lo que ha hecho especial este camino desde su punto de vista.
Una historia cada semana. Un año celebrando a las personas que hay detrás de Simms & Associates.